lunes, 4 de junio de 2007


45. ANIMALES.

(emitido en Punto Radio -93.0 FM-, Protagonistas Sevilla, el sábado 5 de mayo de 2007)

Muy buenas tardes, estamos en plena temporada de ferias y romerías, así que hoy queremos homenajear a los animales que forman parte de nuestras celebraciones.
Por supuesto, la inmensa mayoría de los mulos y caballos que vimos por el Real estaban muy bien cuidados. Pero desde aquí, quiero hacerme eco de esos pocos animales de dos patas que enganchan a un mulo en un carruaje deficiente, y lo llenan con doce animales de dos patas, ebrios de manzanilla, con ganas de pasear por la feria, y que no les importan los latigazos del animal cochero para que el mulo pueda tirar del carruaje, que, apenas consigue avanzar.
La noble mirada de un caballo bien cuidado por su jinete, nada tiene que ver con la infinita tristeza de los ponis de la calle del Infierno, completamente sordos por el ruido que soportan durante horas, desde que los atan a dar vueltas en círculo para que los pequeñines se suban en ellos.
Y sobre otros animales como leones o tigres, qué necesidad hay de tener encerradas a decenas de fieras de por vida en jaulas rodantes para, supuestamente divertir a los niños en caducos espectáculos de circo.
Tampoco voy a mencionar ahora la llamada fiesta de los toros. Dejemos aparcado ese tema concediéndole el beneficio de la duda por sus supuestos valores culturales y artísticos. Pero los toros embolaos, ensogaos, con antorchas en sus cuernos, que los mozos maltratan hasta su muerte, ¿también son espectáculos artísticos, o simple barbarie consentida por la Concejalía de Cultura correspondiente con fondos públicos?
Seguimos con algunas torturas ilegales, como las peleas de gallos, éstas, en retroceso afortunadamente: ahora, por ciertos barrios como Las 3000 viviendas, se sueltan en un descampado a dos pitbulls para que se maten entre ellos. Y qué decir de la suerte de tantos galgos famélicos que deambulan como apestados por las calles de nuestros pueblos al final de la temporada de caza, cuando no, son torturados o ahorcados.
Nadie dice que en otros países civilizados no ocurran otras salvajadas, como la caza canadiense de bebés focas a garrotazos para controlar su población, y de paso, comerciar con sus pieles. Pero también en Gran Bretaña, han conseguido prohibir la caza del zorro, y no ha pasado nada.
Por suerte, nuestro país está a la cabeza en los derechos civiles de algunos colectivos discriminados tradicionalmente, como los homosexuales, y con leyes que intentan promover la igualdad entre hombre y mujer. Pero en cuestión de protección del medio ambiente o en respeto a los animales, vamos en el furgón de cola y a mucha distancia de la Europa a la que se supone pertenecemos.

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